La percepción de que la moneda nacional de Irán, el rial, se está acercando a un valor “cero” ha reavivado el debate sobre la confianza en el dinero en los mercados globales. La inflación persistentemente alta, el débil crecimiento y los efectos acumulativos de las sanciones han erosionado el poder adquisitivo del rial, cambiando fundamentalmente los comportamientos de las familias y las empresas. Esta situación proporciona un ejemplo impactante de por qué se buscan alternativas rápidamente cuando se rompe la confianza en la moneda fiduciaria, afectando a más de un país.
Erosión Profunda de la Confianza en Irán
Los salarios en la economía de Irán han sido erosionados por la inflación durante mucho tiempo, mientras las sanciones limitaron severamente los ingresos petroleros y aislaron en gran medida al país del sistema bancario global. A medida que las tasas de cambio oficiales pierden contacto con la realidad del mercado, el comercio se ha centrado cada vez más en el precio no oficial en dólares. En este entorno, el rial ha comenzado a perder su función como medida de valor.
Los hogares están reaccionando con reflejos defensivos. Existe una tendencia creciente a convertir los salarios en dólares, oro o bienes de consumo duraderos en el día de phace. Este comportamiento acorta el período de circulación del rial, acelerando su pérdida de valor y creando un ciclo vicioso. A medida que la confianza disminuye, el abandono se acelera.
Los economistas enfatizan que lo que se está experimentando sigue un patrón común en las crisis monetarias. Cuando se daña la fe en el dinero, las decisiones racionales se centran en la protección a corto plazo. La situación de Irán destaca que la confianza está vinculada no solo a la estabilidad de precios, sino también a la accesibilidad y la previsibilidad.
¿Por Qué Emerge Bitcoin Durante las Crisis?
Durante los períodos en que la confianza en las monedas nacionales se tambalea, el discurso público naturalmente se amplía para incluir alternativas. En Irán, las discusiones en torno a Bitcoin y las stablecoins se leen más como una respuesta conductual en lugar de un apoyo real. Su capacidad para operar fuera del sistema bancario llama la atención durante las crisis.
Este interés no está exento de riesgos. Las fuertes fluctuaciones de precios, las incertidumbres regulatorias, las desigualdades de acceso tecnológico y los riesgos legales plantean barreras significativas. Sin embargo, durante presiones monetarias severas, la gente tiende a considerar incluso opciones defectuosas.
Los ejemplos históricos confirman este patrón. En 2013, los temores de confiscación de depósitos en Chipre desencadenaron una búsqueda de alternativas, alcanzando Bitcoin máximos históricos ese mismo año. Discusiones similares surgieron durante las devaluaciones recurrentes en países como Argentina, Líbano y Turquía. Aunque los resultados variaron, el denominador común fue que el miedo alimentó el interés.


