La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Commodities (CFTC) han publicado una guías conjunta histórica para aclarar cómo se regulan los criptoactivos. Este movimiento largamente esperado coloca oficialmente a la mayoría de los activos digitales fuera de la definición de valores en los EE.UU., aliviando años de incertidumbre en el mercado y una supervisión rigurosa centrada en la ejecución. La decisión señala un cambio de política significativo y ha desencadenado un amplio debate en la industria de las criptomonedas, que evoluciona rápidamente.
Nuevo Sistema de Clasificación de Criptoactivos en Cinco Niveles
Según las nuevas directrices publicadas, las criptomonedas ahora se dividen en cinco categorías principales, cada una con un estatus legal distinto. Cuatro de estas categorías ya no están sujetas a las regulaciones de valores. La guía indica que las mercancías digitales descentralizadas y impulsadas por el mercado, como Bitcoin, Ether, Solana y XRP, están exentas de la designación de valores. Asimismo, los tokens no fungibles (NFTs) que representan derechos sobre arte digital, música o cartas coleccionables también están fuera de alcance. Las herramientas digitales utilizadas para acceso a membresías, emisión de boletos o verificación de identidad, junto con ciertas stablecoins que cumplen con estándares regulatorios definidos, tampoco se consideran valores.
Sin embargo, los activos que representan las versiones digitales de productos financieros tradicionales, como acciones y bonos, permanecen completamente bajo la supervisión de la SEC como valores digitales, según las regulaciones actuales.
Clasificación Dinámica y la Exención de Contrato de Inversión
Una disposición destacada en las directrices es la introducción de una clasificación dinámica para los activos digitales. Si un activo se ofrece al público con promesas de beneficio y esfuerzo gerencial del emisor, puede tratarse temporalmente como un contrato de inversión. Esto refleja la filosofía detrás de la prueba Howey de larga data en la ley de valores de EE.UU., proporcionando un enfoque flexible y contextual para la clasificación.
Una innovación clave es la cláusula de “caducidad”. Una vez que se aclare si un emisor ha cumplido sus obligaciones, el activo puede volver de su estado de valor a su categoría original. Esto se desvía de las regulaciones anteriores, eliminando la noción de que las condiciones iniciales siempre deben dictar la clasificación legal de un activo indefinidamente.
Además, las directrices aclaran que los activos obtenidos a través de airdrops, staking de protocolos o minería no se consideran venta o emisión de valores. Esta aclaración aborda tres áreas grises que han sido polémicas en el pasado, reduciendo significativamente la incertidumbre regulatoria para estos métodos de distribución.
Formalización de la Supervisión Regulatoria y Definición de Límites
La participación de la CFTC en esta guía conjunta aporta la claridad necesaria a la división de autoridad regulatoria, un problema persistente en la política cripto de EE.UU. Los activos digitales definidos como mercancías estarán regulados exclusivamente por la CFTC, mientras que los valores digitales caerán exclusivamente bajo la jurisdicción de la SEC. Esta demarcación busca prevenir la regulación superpuesta o contradictoria en el futuro.
El presidente de la SEC, Paul Atkins, indicó que la agencia ya no presumirá que todos los activos digitales caen bajo su supervisión por defecto. Este movimiento aleja explícitamente a la SEC de sus políticas anteriores centradas en la ejecución, que muchos participantes de la industria consideraban como un obstáculo para la innovación.
A pesar de estos avances, las directrices no especifican cómo se tratarán los tipos de activos completamente nuevos o aquellos fuera de las cinco categorías. Solo se abordan clasificaciones definidas, lo que significa que el marco actual no ofrece protección o claridad universal para todos los activos digitales.


