El debate sobre la regulación de las stablecoins en los Estados Unidos ha tomado un nuevo rumbo, evolucionando en una intensa competencia entre bancos y el sector de las criptomonedas por los depósitos de los consumidores. Mientras que las discusiones iniciales se centraban en la mera existencia de las stablecoins, ahora el foco está en si estos activos digitales deberían poder ofrecer recompensas similares a intereses a los usuarios y, crucialmente, si deberían categorizarse como depósitos o regularse mediante un marco diferente.
El Aumento de la Oferta de Stablecoins Reshapea la Dinámica del Mercado
Los últimos meses han sido testigos de un notable aumento en los mercados de stablecoins. Según DeFiLlama, la oferta total de stablecoins alcanzó los $311,3 mil millones para enero de 2026. Este crecimiento explosivo ha movido el debate político más allá de la teoría, forzando un replanteamiento más amplio sobre cómo se distribuye el “efectivo” en el sistema financiero y quién se beneficia más de este paisaje en evolución.
Los bancos tradicionales argumentan que los modelos de stablecoins desvían el capital de sus balances hacia bonos del gobierno de los EE. UU. a corto plazo y activos similares. A medida que se reducen los depósitos, la principal fuente de fondos a bajo costo de la banca, el centro de poder en el ecosistema financiero comienza a desplazarse. Las stablecoins con rendimiento son de particular preocupación, ya que podrían representar una amenaza competitiva directa para las ganancias basadas en depósitos de los bancos.
Las Leyes GENIUS y CLARITY Reshapean el Panorama Regulatorio
Los esfuerzos para regular las stablecoins en los Estados Unidos han cobrado nueva importancia en medio de la ambigüedad legal continua. En julio de 2025, el ex presidente Donald Trump firmó la Ley GENIUS, que busca llevar las stablecoins a un marco legal transparente e impone estrictos requisitos de reserva a los emisores. Sin embargo, el Secretario del Tesoro Scott Bessent ha indicado que la ley no entrará en vigor hasta julio de 2026.
Tras la Ley GENIUS, una nueva propuesta legislativa conocida como la Ley CLARITY ha generado nueva controversia, particularmente en cuanto a las recompensas de las stablecoins. Los bancos están pidiendo prohibiciones amplias, no solo contra los emisores, sino también contra las casas de cambios y las empresas de tecnología financiera, para ofrecer recompensas a los usuarios de stablecoins. Las propuestas de borrador prevén excepciones excepcionalmente estrechas a tales prohibiciones. Las empresas de criptomonedas, por el contrario, argumentan que las recompensas son cruciales para fomentar la competencia; eliminarlas podría afianzar aún más el dominio de los bancos en el mercado financiero.
Líneas de Falla Sectorizadas y Resultados Competitivos
Esta incertidumbre regulatoria también ha expuesto profundas divisiones dentro de la industria misma. El CEO de Coinbase, Brian Armstrong, ha expresado su oposición a los borradores legislativos actuales, objetando las provisiones que restringen las recompensas de las stablecoins. Se informa que este desacuerdo ha contribuido a los retrasos en el trabajo del Comité Bancario del Senado. Por otro lado, el CEO de BitGo, Mike Belshe, ha calificado los debates sobre la Ley GENIUS como innecesariamente prolongados, señalando la urgente necesidad de claridad regulatoria respecto a la estructura del mercado.
Si no surge un consenso de estos debates, podrían desarrollarse tres escenarios principales. Bajo el primero, las estrictas prohibiciones sobre recompensas verían el uso de stablecoins expandirse principalmente para phaces y transferencias, lo que podría fomentar que las finanzas tradicionales adopten la tecnología stablecoin más ampliamente. Visa ya ha reportado el procesamiento de $3.5 mil millones en transacciones de stablecoins en noviembre de 2025, ofreciendo soluciones basadas en USDC a instituciones estadounidenses.
Un segundo posible resultado contempla un compromiso entre bancos y empresas de criptomonedas, estableciendo límites definidos a las recompensas. En este escenario, se podrían permitir incentivos para gastar y transferir fondos, pero no simplemente por mantener stablecoins. Esto probablemente fortalecería grandes plataformas con recursos y bases de usuarios significativas.
El tercer escenario prevé un estancamiento continuo, con acceso continuo al mercado para recompensas de stablecoins y una creciente divergencia en las tasas de interés acelerando la salida de depósitos de los bancos. Tales tendencias eventualmente podrían impulsar una respuesta política contundente a medida que las autoridades se mueven para abordar posibles riesgos sistémicos.


