A partir del 24 de febrero de 2026, el mercado de Bitcoin se enfrenta a una nueva y contundente realidad: Según Glassnode, la “Relación de Ganancias/Pérdidas Realizadas” ha caído por debajo del nivel crucial de 1, lo que indica que más inversores están vendiendo con pérdidas que con ganancias. Este cambio recuerda a los profundos mercados bajistas de 2018 y 2022, señalando la evaporación de la liquidez y el creciente riesgo de una capitulación generalizada. Desde que alcanzó su pico en octubre de 2025, Bitcoin, la mayor criptomoneda del mundo, ha perdido alrededor del 50% de su valor, presionada por una mezcla de vientos macroeconómicos en contra y señales técnicas ominosas de “cruz de la muerte” que marcan un punto de inflexión crucial para el activo digital.
Los Datos En la Cadena Confirman Dominio Bajista
Los análisis de Glassnode destacan una transformación marcada en la dinámica del mercado: la red de Bitcoin está ahora atrapada en un ciclo de “realización de pérdidas”. El hecho de que la media móvil de 90 días de la relación de ganancias/pérdidas realizadas haya caído por debajo de 1 subraya un deterioro significativo en la confianza de los inversores. Históricamente, tales periodos tienden a persistir durante al menos seis meses, con una recuperación del mercado dependiente del retorno de la liquidez y los flujos de capital al ecosistema.
Esta conmoción del mercado no solo está afectando a los inversores minoristas. Los llamados “ballenas”, poseedores de grandes carteras de Bitcoin, también han sentido el impacto. Los datos de CryptoQuant muestran que la rentabilidad de estos grandes jugadores ha retrocedido a niveles vistos por última vez durante la caída de 2022. Este paralelismo sugiere que el mercado podría estar entrando en la fase final hacetadora antes de tocar fondo. Después de intentar alcanzar la marca de $96,000 en enero, la caída de Bitcoin a $63,200 ha desencadenado una ola de ventas de pánico que ahora se extiende también a los círculos institucionales.
Las señales iniciales de la escasez de liquidez se hicieron evidentes cuando las ganancias diarias, que superaron los $1 mil millones en diciembre de 2025, se desplomaron a solo $183 millones. El breve repunte que siguió pronto dio paso a una venta aún más agresiva. En lugar de tratar de preservar sus carteras, los inversores se han apresurado a liquidar posiciones, haciendo que las salidas de capital sean dolorosamente obvias en todas las métricas clave de la cadena de bloques.
Presiones Macroeconómicas y la Amenazante Cruz de la Muerte
La presión sobre Bitcoin no solo está siendo alimentada por la dinámica interna del mercado, sino también por la turbulencia política global. Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre aumentar los aranceles globales a las importaciones han reducido drásticamente el apetito por el riesgo de los inversores. La incertidumbre resultante ha impulsado un éxodo de activos volátiles como las criptomonedas, haciendo que Bitcoin pierda el 29% de su valor solo en el último mes. La agitación en los mercados financieros convencionales ha obligado al ecosistema cripto a adoptar una postura marcadamente defensiva.
En el frente técnico, expertos como Ali Martinez están haciendo sonar la alarma sobre una formación de “cruz de la muerte” de tres días, en la que la media móvil a corto plazo cruza por debajo de la media a largo plazo, un patrón con una historia sombría. Señales técnicas similares en 2014, 2018 y 2022 fueron seguidas por caídas adicionales en los precios que oscilaron entre el 30% y el 50%. Si este patrón se confirma para finales de febrero, una corrección más profunda podría estar en el horizonte para Bitcoin, manteniendo el clima actual de precaución e incertidumbre.
A pesar de esta sombría perspectiva, algunas figuras de la industria señalan razones para el optimismo. El CIO de Bitwise, Matt Hougan, por ejemplo, caracteriza la agitación actual como la “adolescencia” de Bitcoin. Según esta perspectiva, episodios de sacudidas especulativas son pasos necesarios para que el activo madure a nivel institucional. Las tendencias de ciclos a largo plazo, según estos expertos, aún no se han quebrado, aunque a corto plazo, cualquier recuperación depende tanto de un entorno macro más favorable como de que las razones clave en la cadena vuelvan a situarse por encima del umbral crítico de 1.


