La tan esperada Ley CLARITY, diseñada para brindar una supervisión integral a los activos digitales en los Estados Unidos, se ha estancado en un atasco político tras su aprobación en la Cámara de Representantes con un raro apoyo bipartidista. El intenso debate sobre el tratamiento de los rendimientos de las stablecoins ahora amenaza con descarrilar el proyecto de ley en el Comité Bancario del Senado, mientras poderosos grupos bancarios y la industria cripto chocan sobre cómo regular este sector de rápida evolución.
Cómo las Disputas sobre Stablecoins Han Detenido el Progreso
El objetivo principal de la Ley CLARITY es aclarar en qué circunstancias los activos digitales deben caer bajo la jurisdicción de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y cuándo la Comisión de Comercio de Futuros de Commodities (CFTC) tomaría el control. La legislación también endurece los requisitos de licencia para participantes del mercado, tales como intercambios y custodios. Aunque el proyecto de ley pasó sin problemas por la Cámara en julio de 2025, se han desatado intensos debates en el Senado, centrados especialmente en las disposiciones sobre rendimientos de stablecoins.
Los senadores están actualmente enfrascados en negociaciones sobre el tema de proporcionar recompensas o intereses en stablecoins. Los bancos tradicionales han expresado preocupaciones de que tales ofertas podrían parecerse a la captación de depósitos no autorizada, instando a los legisladores a imponer límites estrictos a las recompensas de stablecoins. Como resultado, las enmiendas propuestas para frenar estos phaces han ganado apoyo del sector bancario.
Vistas Divergentes de los Sectores Cripto y Bancario
Por otro lado, los principales representantes de la industria cripto se oponen firmemente a una prohibición sobre los rendimientos de stablecoins, argumentando que tal movimiento sofocaría la innovación. Brian Armstrong, CEO de Coinbase, ha enfatizado que las recompensas de stablecoins pueden ser gestionadas de manera responsable, advirtiendo que prohibir estos incentivos podría causar un daño significativo al sector cripto.
Brian Armstrong advirtió que una prohibición sobre los rendimientos de stablecoins sofocaría gravemente la innovación y podría dejar al mercado de activos digitales de EE. UU. rezagado respecto a sus contrapartes globales.
Con ambos sectores, financiero y cripto, manteniendo sus posiciones, el Comité Bancario del Senado aún no ha programado una votación formal. Hay poca expectativa de que el proyecto de ley, en su forma actual, avance al pleno del Senado para su consideración en el futuro cercano.
La Casa Blanca Intensifica los Esfuerzos de Mediación
En medio de este impasse, la Casa Blanca ha intensificado el diálogo con tanto los intereses bancarios como los defensores de las criptomonedas. En particular, los asesores presidenciales habían apuntado a negociar un compromiso sobre el tema de los rendimientos de stablecoins antes de finales de marzo. Sin embargo, persisten desacuerdos fundamentales sin resolver.
Organizaciones como la Asociación Americana de Banqueros y la Asociación Independiente de Banqueros Comunitarios de América enfatizan que las conversaciones están en curso y las negociaciones continúan. Sin embargo, aún no ha surgido un consenso definitivo sobre el texto del proyecto de ley.
Siguen Sin Resolver Cuestiones Clave Importantes
Cuatro puntos principales de discordia continúan deteniendo el proceso en el Senado:
- Las circunstancias bajo las cuales las recompensas de stablecoins serían clasificadas como intereses prohibidos,
- El grado en que los intercambios deberían poder ofrecer incentivos a los usuarios,
- Una demarcación clara de la autoridad reguladora entre la SEC y la CFTC,
- El alcance de las obligaciones que se impondrían a los desarrolladores de DeFi.
Hasta que los legisladores lleguen a un acuerdo sobre los rendimientos de stablecoins, las perspectivas de una regulación más amplia de los activos digitales siguen siendo inalcanzables.
El Próximo Movimiento del Senado Sigue Sin Estar Claro
El principal obstáculo por delante radica en si el proyecto de ley procederá a una consideración oficial por el Comité Bancario del Senado. No se ha fijado una fecha para una votación. Mientras algunos esperan un compromiso para marzo, la inminente distracción del año electoral sigue arrojando incertidumbre sobre el calendario y la posibilidad de consenso.


