En el evento BUIDL Asia 2026 en Seúl, el investigador de la Fundación Ethereum Luca Zanolini dio una presentación detallada sobre la estructura actual de la red Ethereum y los próximos cambios. En el segundo día de la conferencia, Zanolini describió cómo el equipo de Ethereum planea acelerar la finalidad de las transacciones mientras mantiene la producción continua de bloques de la red.
La operación ininterrumpida sigue siendo un enfoque central
Zanolini enfatizó que Ethereum ha logrado mantener la producción de bloques funcionando sin parar durante la última década. Señaló que la red está diseñada para continuar operando incluso frente a fallos de validadores o fallos técnicos. Este principio de diseño se conoce como disponibilidad dinámica.
Gracias a la disponibilidad dinámica, la producción de bloques puede avanzar con los validadores activos incluso si algunos se desconectan. Un claro ejemplo de esto fue en 2023, cuando más de la mitad de los validadores se volvieron inactivos debido a un error de cliente, sin embargo, las operaciones de la red continuaron sin interrupción.
Esta capacidad es distinta del concepto de finalidad de transacciones. En el diseño actual de Ethereum, no es posible optimizar a la vez la producción de bloques y la finalidad total de las transacciones, lo que resulta en cierta demora.
Nuevo modelo podría reducir drásticamente el tiempo de finalidad
Actualmente, demora aproximadamente 15 minutos para que una transacción alcance la finalidad total en la red Ethereum. Todos los validadores deben llegar a un consenso para que esto ocurra, lo cual mejora la seguridad pero limita la velocidad.
Para abordar este problema, la Fundación Ethereum está explorando un nuevo modelo que separa más claramente la producción de bloques del proceso de finalidad. Bajo esta propuesta, un comité más pequeño—en lugar de todos los validadores—sería responsable de producir y votar sobre los bloques. Si se adopta, este cambio podría llevar la finalidad de las transacciones por debajo de un minuto y potencialmente hacerla aún más rápida.
Según Zanolini, el objetivo es presentar estos cambios estructurales a la comunidad entre 2029 y 2030. Mantener tanto una seguridad robusta como una operación ininterrumpida seguirá siendo una prioridad clave durante esta transición.
La seguridad de Ethereum no solo depende de sus mecanismos de consenso técnico, sino también de incentivos económicos. Los validadores que rompen las reglas son penalizados a través de “slashing”, lo que provoca que pierdan parte de sus activos apostados. Este sistema respalda la seguridad de la red con consecuencias económicas reales para el mal comportamiento.
Además, el mecanismo de “fuga de inactividad” apoya aún más la estabilidad de la red. Los validadores que permanecen desconectados por períodos prolongados ven sus participaciones apostadas reducidas gradualmente, permitiendo a los participantes activos restaurar el equilibrio y asegurar operaciones fluidas.
Zanolini destacó que Ethereum está diseñado como una red autosuficiente y autorreparadora que no requiere intervención externa, y que su relativa lentitud en la finalidad de transacciones es un acuerdo consciente para mantener este equilibrio.


