Bitcoin y Ethereum no lograron captar el impulso de fin de año anticipado en diciembre, cerrando el cuarto trimestre con pérdidas significativas. El período conocido como el “rally de Navidad” en el mercado de criptomonedas no ocurrió esta vez. Una reducción en la liquidez y una disminución en el apetito por el riesgo aumentaron la presión sobre los precios. Los intentos de Bitcoin por superar los niveles clave fueron recibidos con ventas, mientras que Ethereum y otras altcoins importantes siguieron una tendencia similar. Este escenario demostró claramente que el mercado había cambiado a un modo de aversión al riesgo en el último trimestre del año.
El Rally de Navidad Se Apaga y Cierre Trimestral de Criptomonedas
Bitcoin se dirige a cerrar diciembre con una pérdida de casi un 22%, marcando su rendimiento mensual más débil desde diciembre de 2018. La situación es aún más grave para Ethereum, con la mayor altcoin experimentando una pérdida del 28,07% en el cuarto trimestre. Los datos se basan en CoinGlass, que es seguido de cerca por los participantes del mercado.

Tradicionalmente ocurriendo durante la última semana del año y principios de enero, el rally de Navidad se caracteriza por una tendencia al alza impulsada por la baja liquidez y el balanceo de carteras. Sin embargo, esta dinámica no funcionó en el último mes de este año. A medida que se acercaba el período festivo, las criptomonedas enfrentaron reducciones de apalancamiento y rápida toma de ganancias.
Este cierre débil ha puesto de relieve la dependencia histórica de las criptomonedas en los flujos de fin de año. Mientras que ciclos anteriores presenciaron fuertes rendimientos en diciembre que proporcionaron impulso en los primeros meses del nuevo año, el escenario actual se asemeja más a una limpieza de posiciones. Los gráficos del cuarto trimestre indican que la precaución ha eclipsado la disposición a asumir riesgos.
Divergencia Entre Criptomonedas y Metales Preciosos
La fragilidad en las criptomonedas hizo más evidente el contraste con los metales preciosos. El oro ascendió a nuevos niveles récord debido a las expectativas de recortes en las tasas de interés y las tensiones geopolíticas. La plata experimentó fuertes ganancias, mientras que el platino recientemente probó nuevas alturas.
Las compras consistentes por parte de los bancos centrales y la creciente demanda de ETFs jugaron un papel crucial en el rendimiento del oro. Durante tiempos de incertidumbre, los inversores gravitaban hacia activos de reserva, beneficiando directamente a los metales preciosos. En tal entorno, las criptomonedas presentaron un panorama distante de ser percibidas como un refugio seguro.
A pesar de las señales de relajación a nivel macro, Bitcoin luchó por mantener sus ganancias sin un amplio apetito por el riesgo. Los rendimientos de los bonos volátiles y los movimientos erráticos del dólar han creado un perfil de inversor que prioriza la preservación del capital. Al concluir el año, las ventas significativas, particularmente durante las sesiones de negociación en EE.UU., sugieren que los fondos están limpiando posiciones durante la temporada festiva. El primer desafío del nuevo año será si Bitcoin puede defender sus niveles de soporte actuales.


