Las preocupaciones sobre los ataques de computadoras cuánticas a Bitcoin, consideradas durante mucho tiempo como una amenaza lejana, se están volviendo cada vez más reales. Project Eleven, una empresa centrada en la seguridad cuántica, ha otorgado el llamado premio Q-Day—valorado en 1 BTC—al investigador independiente Giancarlo Lelli. Lelli logró romper el cifrado de una clave de curva elíptica de 15 bits utilizando hardware cuántico público y consiguió derivar la clave privada a partir de la clave pública.
Desarrollos rápidos en ataques cuánticos
Valorado en aproximadamente $78,000, este premio marca la mayor demostración pública documentada de un ataque cuántico hasta la fecha. El método de ataque utilizado representa una potencial amenaza futura no solo para Bitcoin, sino también para otras redes de blockchain importantes como Ethereum (ETH). Las criptomonedas dependen de la criptografía de curvas elípticas para verificar la propiedad de los fondos: mientras que las claves públicas son visibles para todos, se presume que las claves privadas subyacentes son irrompibles en las condiciones actuales.
Sin embargo, la técnica cuántica llamada algoritmo de Shor, descrita por primera vez en 1994, desafía fundamentalmente esta suposición. A pesar del logro de Lelli, no se espera que Bitcoin sea vulnerado de manera inminente, ya que su seguridad depende de claves de curvas elípticas mucho más complejas de 256 bits, en comparación con la clave de 15 bits rota en este experimento: una diferencia drástica, con las claves sin restricciones de Bitcoin excediendo en billones de veces el espacio de claves más pequeño.
Avances en hardware e investigación
Hasta hace siete meses, la mayor hazaña de descifrado cuántico público conocida involucraba a la computadora cuántica de IBM de 133 qubits rompiendo una clave de 6 bits. La demostración de Lelli aumenta esa complejidad en 512 veces. En este contexto, “bit” se refiere a la unidad básica en la computación clásica, mientras que “qubit” es su homólogo cuántico, expandiendo exponencialmente las posibilidades computacionales.
La progresión teórica en este campo también se está acelerando. El mes pasado, Google Research publicó un estudio que redujo el número estimado de qubits físicos necesarios para un ataque completo de 256 bits a menos de 500,000, en comparación con proyecciones anteriores que citaban varios millones.
Alex Pruden, CEO de Project Eleven, señaló que los recursos necesarios para este tipo de ataque están disminuyendo rápidamente, reduciendo efectivamente el umbral práctico para una brecha real.
Crecientes preocupaciones y contramedidas en la comunidad de Bitcoin
Pruden subrayó además que la presentación ganadora no provino de un laboratorio estatal ni utilizó chips cuánticos patentados, sino de un investigador independiente que utilizó hardware cuántico accesible en la nube. Actualmente, se estima que 6.9 millones de Bitcoin—alrededor de un tercio de todos los BTC, incluidos 1 millón que se cree pertenecen a Satoshi Nakamoto—se mantienen en billeteras cuyas claves públicas son visibles en la blockchain.
Si alguna vez se materializa una computadora cuántica capaz de romper la criptografía de curvas elípticas de 256 bits, estas billeteras podrían enfrentar un riesgo significativo. Para contrarrestar esto, los desarrolladores de Bitcoin han introducido formatos de dirección resistentes a los cuánticos, como el BIP-360. Otras blockchains, incluidas Ethereum, Tron, StarkWare, y Ripple, también han publicado sus propias estrategias de migración cuántica.
“Una clave de 15 bits sigue siendo demasiado pequeña para los sistemas del mundo real, sin embargo, la evolución ha generado una actividad notable entre las comunidades de desarrolladores y el ecosistema más amplio de blockchain”, observan los analistas de la industria.
En resumen, romper una clave de 15 bits no pone en peligro directamente a Bitcoin, pero indica un rápido progreso en los intentos de ataques cuánticos reales y límites teóricos cada vez más ajustados. Estos desarrollos subrayan la creciente necesidad de medidas seguras cuánticas en los activos basados en blockchain.


