Una demanda presentada en Nueva York ha desatado un intenso debate tanto en círculos legales como de criptomonedas sobre el destino de casi 39,000 billeteras de Bitcoin inactivas. Noah Doe, el demandante, exige que los derechos de propiedad oficiales de estas billeteras, que han estado sin uso durante mucho tiempo, se transfieran a él, planteando preguntas sin precedentes sobre cómo se tratan los activos digitales abandonados bajo la ley de propiedad de EE. UU., un tema desconocido para la tradición legal turca pero críticamente relevante para el futuro de los criptoactivos.
Base legal y enfoque del demandante
El 1 de mayo de 2026, Noah Doe presentó una petición ante la Corte Suprema de Nueva York, basando su reclamación en la Sección 7-B de la Ley de Propiedad Personal de Nueva York. Doe, junto a dos empresas con sede en Wyoming como co-demandantes, argumenta que estas billeteras de Bitcoin no son propiedad robada ni fondos poseídos por exchanges; por el contrario, él afirma que son activos digitales abandonados. El objetivo es que la propiedad legal y los derechos sobre los Bitcoin en estas billeteras inactivas se registren oficialmente a sus nombres.
Según documentos del tribunal, Doe identificó un total de 42,001 billeteras como potencialmente sin dueño usando su propio método algorítmico. Tras notificar a las autoridades y realizar una revisión adicional, 2,932 billeteras fueron eliminadas de la lista, dejando 39,069 direcciones como el foco del procedimiento legal. El argumento central afirma que las billeteras sin dueño identificable deberían ser elegibles para la transferencia legal y oficial de propiedad.
Complejidades técnicas y legales
La demanda gira en torno a los procedimientos de notificación al propietario, transferencia de propiedad y la definición de activos digitales abandonados. Debido a que las billeteras de Bitcoin se controlan mediante claves privadas, los tribunales no pueden reasignar convencionalmente propiedad o proporcionar acceso a estos activos. Incluso si el fallo favorece a los demandantes, el resultado probablemente sería simbólico en naturaleza, lo que equivale a un registro legal, no control funcional sobre los fondos.
En junio de 2025, Noah Doe utilizó transacciones “OP_RETURN” para publicar mensajes en la blockchain, notificando oficialmente a los tenedores de billeteras y partes relevantes sobre el proceso legal, e inició un período de aviso público que duró hasta el 10 de octubre de 2025, como lo requiere la ley.
Sin embargo, el análisis técnico reveló que la mayoría de las notificaciones se enviaron a direcciones tipo “P2PKH”, mientras que muchas de las billeteras inactivas utilizan el formato “P2PK” más antiguo. Esto plantea un argumento en contra significativo: es posible que los propietarios reales no hayan sido suficientemente notificados a través de estos canales técnicos.
Glosario: OP_RETURN – Un tipo especial de transacción de Bitcoin que permite a los usuarios adjuntar datos adicionales, como mensajes, a la blockchain de manera permanente.
Momento crucial para la propiedad de criptoactivos
Se cree que muchas de las billeteras en cuestión están vinculadas a los primeros mineros de Bitcoin y figuras históricas clave; algunas direcciones podrían incluso estar asociadas con la era de Satoshi Nakamoto, mientras que otras se rumorean tener vínculos con el infame hack de Mt. Gox. Doe presentó una lista de 901 páginas de direcciones de billeteras como parte de su expediente de caso.
Esta acción desafía el principio fundamental de “autocustodia” de Bitcoin. La inactividad no siempre indica claves privadas perdidas; el propietario puede haber fallecido, dejado herederos o simplemente estar guardando activos a largo plazo. Aun así, Doe sostiene que la falta de respuesta a las notificaciones exhaustivas debería ser motivo para la transferencia de propiedad.
El intento de aplicar la clásica ley de propiedad a las tenencias de criptomonedas está provocando una controversia importante. Dado que Bitcoin opera sin ninguna autoridad central, las decisiones judiciales solo pueden impactar las políticas de los exchanges, no el protocolo en sí; el acceso sigue siendo imposible sin la posesión de claves privadas, independientemente de las resoluciones legales.


