Canadá ha introducido una nueva legislación que prohíbe el uso de criptomonedas para donaciones políticas, reflejando una preocupación creciente sobre la trazabilidad de los activos digitales en el financiamiento de campañas. La enmienda, parte del extenso Proyecto de Ley C-25 presentado el 26 de marzo, actualiza la Ley de Elecciones de Canadá para cerrar permanentemente la puerta a contribuciones extranjeras o nacionales no supervisadas a través de monedas y tokens basados en blockchain.
Controles estrictos y penalizaciones delineados en el Proyecto de Ley C-25
Bajo la ley propuesta, las contribuciones políticas en forma de criptomonedas, giros postales y productos de phace prepagados están estrictamente prohibidas para todas las actividades partidistas, publicidad y sondeos relacionados con elecciones. El objetivo es evitar cualquier laguna que pudiera ocultar el origen de las donaciones o las cantidades totales.
Las restricciones se aplican a partidos políticos, asociaciones de distritos electorales, candidatos, así como campañas de liderazgo y nominación, apuntando a todas las posibles vías para donaciones de activos digitales. La implementación de una prohibición generalizada está diseñada para salvaguardar la integridad electoral y la transparencia financiera.
Según el texto del proyecto de ley, ningún agente principal de un partido registrado, agente financiero de una asociación registrada, agente oficial de un candidato o agente financiero para concursos de nominación o liderazgo está permitido aceptar contribuciones en activos digitales.
Cualquier donación de criptomonedas debe ser devuelta al contribuyente o destruida dentro de los 30 días. Si los fondos no pueden devolverse, los receptores deben liquidar el activo digital en moneda fiat, transferirlo al director electoral principal, quien luego envía el monto al Receptor General de Canadá.
Contexto y comparaciones internacionales
El Proyecto de Ley C-25 introduce consecuencias severas por incumplimiento. Aquellos que aceptan conscientemente donaciones en criptomonedas enfrentan multas equivalentes al doble del valor de la contribución ilegal. Para las empresas involucradas, la penalización se eleva, exigiendo una multa de $100,000 además de la norma de doble valor.
Este movimiento canadiense ocurre en paralelo con acciones similares en otras jurisdicciones. El Reino Unido recientemente promulgó legislación para bloquear donaciones en criptomonedas a los partidos políticos, ilustrando una tendencia creciente entre ciertos gobiernos democráticos enfocados en la reforma del financiamiento de campañas.
En contraste, Estados Unidos sigue viendo una participación expansiva de grupos de lobby del sector criptográfico en el financiamiento político. Organizaciones como Coinbase y el comité Fairshake invierten millones en campañas publicitarias sofisticadas para candidatos pro-criptografía, modelando la narrativa electoral a través de un apoyo financiero sustancial respaldado por activos digitales.
Datos de varios proyectos de seguimiento indican que el gasto político por parte de la industria criptográfica estadounidense ya ha superado los $273 millones en el período previo a las próximas elecciones de medio término. Este enfoque divergente subraya la diferencia en actitudes regulatorias entre Canadá y su vecino del sur.
Si el Proyecto de Ley C-25 se aprueba, marcará un paso decisivo para Canadá en aislar sus procesos de recaudación de fondos políticos del cambio global más amplio hacia la participación de activos digitales, destacando al país mientras otros mercados importantes debaten políticas similares.


