En Hungría, el gobierno se está preparando para despenalizar la compra y venta de criptomonedas. La portavoz del gobierno, Anita Köböl, anunció en una conferencia de prensa el jueves que las regulaciones introducidas el año pasado—que requerían aprobación oficial para convertir ciertas criptomonedas a fiat o a otros activos digitales, con penas criminales completas—pronto serán retiradas.
Cambio de política del nuevo gobierno
Köböl señaló que las regulaciones anteriores habían causado una contracción dramática en el mercado y debilitado la actividad comercial de criptoactivos en todo el país. Describió la legislación como innecesaria, prácticamente imposible de implementar y una fuente de ansiedad para los participantes del mercado.
“Esta fue una legislación innecesaria. Hizo casi imposibles las operaciones prácticas y asustó a los participantes del mercado. Las penas criminales afectaron negativamente a cientos de miles de personas.”
Desde las recientes elecciones parlamentarias en Hungría, el Partido Tisza ha llegado al poder con una agenda más alineada con la UE. La revocación planificada de las regulaciones sobre criptomonedas marca un claro cambio de dirección en comparación con el enfoque anterior del gobierno hacia los activos digitales.
La regulación de 2025 ahora abandonada
Las reglas que se van a derogar fueron introducidas como parte de un paquete legislativo en 2025, modificando el Código Penal húngaro y la Ley de Cripto de 2024. A partir del 1 de julio de 2025, las conversiones de activos de criptomonedas solo habrían sido legalmente permitidas con un certificado de cumplimiento emitido por un proveedor de verificación autorizado.
Cualquier transacción de cripto sin esta certificación se definía como “operaciones de cripto no autorizadas.” Tales transferencias se consideraban inválidas, no tenían reconocimiento legal, y se introdujo un nuevo requisito: estos proveedores de verificación necesitaban una licencia de la Autoridad de Supervisión de Actividades Reguladas de Hungría para operar.
Glosario: Un certificado de cumplimiento es un documento oficial que demuestra que una conversión de cripto cumple con las leyes vigentes. Los proveedores de verificación son entidades designadas responsables de investigar la fuente de fondos, la propiedad del monedero e información del usuario antes de otorgar la aprobación.
Estos proveedores estaban obligados a examinar el origen de los activos de criptomonedas, establecer la propiedad del dispositivo o monedero, evaluar perfiles de usuarios y cotejar transacciones con bases de datos externas. Solo después de estas verificaciones se podía emitir un certificado de cumplimiento.
Condiciones de prisión y consecuencias en el mercado
Las regulaciones implicaban que cualquier persona que realizara transacciones de cripto por valor entre 5 y 50 millones de forintos húngaros (HUF) en una plataforma no autorizada enfrentaba hasta dos años de prisión. Para montos entre 50 y 500 millones HUF, la pena era de hasta cinco años, y por encima de 500 millones HUF, hasta ocho años.
| Monto de la transacción | Pena prescrita |
|---|---|
| 5 millones a 50 millones HUF | Hasta 2 años de prisión |
| 50 millones a 500 millones HUF | Hasta 5 años de prisión |
| Más de 500 millones HUF | Hasta 8 años de prisión |
Köböl aclaró que estas reglas no solo afectaban a usuarios individuales, sino también impactaban en las plataformas de activos digitales. Como resultado, algunos actores principales, incluyendo Revolut, suspendieron sus servicios de cripto en Hungría. A mayor escala, la Unión Europea comenzó a investigar si las restricciones de Hungría entraban en conflicto con la ley de la UE.
La portavoz del gobierno, Anita Köböl, declaró que las regulaciones endurecieron el mercado, forzaron a las plataformas a pausar sus servicios y generaron preguntas sobre el cumplimiento legal a nivel de la Unión Europea.
Esta reversión de política se produce tras las elecciones parlamentarias del 12 de abril, que pusieron fin al mandato de 16 años de Viktor Orban. El nuevo gobierno parece estar buscando reducir la presión interna y las tensiones con la Unión Europea al relajar su postura sobre las criptomonedas.


