Según un informe publicado por la Oficina Federal de Investigaciones de EE.UU. (FBI), las pérdidas financieras derivadas del fraude con criptomonedas en el país experimentaron un aumento sustancial en 2025. Durante el transcurso del año, las pérdidas reportadas alcanzaron los $11.4 mil millones, reflejando un incremento del 22 por ciento en comparación con el año anterior. Este aumento en las pérdidas destaca los crecientes riesgos que enfrenta el sector de activos digitales, ya que el fraude relacionado con criptomonedas se vuelve más frecuente y sofisticado en los Estados Unidos.
Las estafas se vuelven más sofisticadas
El informe del FBI señala que las estafas de inversión en criptomonedas están evolucionando, con los delincuentes desplegando cada vez más esquemas de fraude complejos y a largo plazo. Los perpetradores a menudo explotan estrategias de manipulación psicológica, crean plataformas que imitan negocios legítimos y aprovechan el anonimato inherente a las tecnologías de criptomonedas para infligir daño financiero significativo a las víctimas.
El informe también destaca que una gran proporción de estos fraudes son orquestados por grupos del crimen organizado que operan principalmente en el sudeste asiático. Se informa que estas organizaciones obligan a las víctimas de trata de personas a trabajar en condiciones de explotación como parte de operaciones de estafa generalizadas, permitiéndoles llevar a cabo campañas de fraude a gran escala a nivel mundial.
Un análisis separado de la empresa de análisis de blockchain Chainalysis llama la atención sobre el panorama global, informando que las pérdidas mundiales por estafas y fraudes relacionados con criptomonedas alcanzaron los $17 mil millones durante 2025. Cada vez más, se utilizan el robo de identidad, sitios web de intercambio fraudulentos y mensajes generados por inteligencia artificial para engañar a las personas, tendencias que están comenzando a eclipsar formas más directas de ciberataques.
Víctimas e impacto financiero
El FBI también observó un aumento notable en el número de personas que reportan pérdidas relacionadas con estafas de criptomonedas. En 2025, se presentaron 181,565 informes de fraude relacionado con criptografía en los EE.UU., un salto del 21 por ciento en comparación con el año anterior.
En promedio, cada caso de fraude resultó en una pérdida financiera de $62,604. Estos datos apuntan a la realidad de que muchas víctimas están perdiendo porciones sustanciales de sus ahorros o incluso fondos de jubilación enteros debido a estas estafas cada vez más sofisticadas.
La escala de las pérdidas individuales sigue creciendo. Más de 18,600 quejas reportaron pérdidas superiores a $100,000, lo que resalta la gravedad del impacto que estos delitos tienen en la seguridad financiera de las personas. Estos casos significativos no son aislados, sino que constituyen una porción considerable de las pérdidas totales por fraude en los Estados Unidos.
Mirando el panorama más amplio, el fraude relacionado con criptomonedas se encuentra en el corazón de los delitos financieros habilitados por Internet en los EE.UU. En 2025, se presentaron más de un millón de informes de ciberdelitos a nivel nacional, con pérdidas totales vinculadas a estos casos que superan los $20.8 mil millones. La mayoría de estos incidentes derivaron de estafas y esquemas fraudulentos en lugar de ataques cibernéticos clásicos.
El FBI destacó la creciente sofisticación de las estafas con criptomonedas y la creciente dependencia de los delincuentes en tecnologías novedosas y tácticas psicológicas para engañar a las víctimas, advirtiendo que la vigilancia continua y la educación pública serán críticas en el futuro.
Estos hallazgos recientes subrayan una tendencia clara: a medida que las criptomonedas se integran más en las finanzas globales, los métodos empleados por los estafadores se están volviendo tanto más creativos como más dañinos. Tanto los organismos reguladores como las empresas de análisis enfatizan la necesidad urgente de que los consumidores se mantengan alerta y que las plataformas refuercen sus esfuerzos de seguridad y prevención de fraudes.


