La aspiración de la ciudad de Vancouver de destinar parte de sus reservas municipales a Bitcoin ha encontrado un obstáculo, ya que las restricciones legales obligaron a cancelar la medida incluso antes de que llegara a la agenda del consejo. Una revisión legal redactada por el personal de la ciudad el 6 de marzo dejó en claro de forma inequívoca: bajo las leyes actuales, Bitcoin no puede servir como instrumento de inversión para fondos públicos en reservas municipales. Como resultado, la propuesta fue retirada antes de que se pudiera llevar a cabo cualquier debate formal o votación.
Barreras Legales Definen el Campo de Juego
Las normas que rigen las operaciones financieras de Vancouver, a saber, la Carta de Vancouver, limitan a los municipios a invertir fondos públicos estrictamente en activos tradicionales de bajo riesgo, como valores gubernamentales y productos garantizados por bancos. La Ley de la Autoridad de Finanzas Municipales de Columbia Británica limita aún más el campo, exigiendo que las tenencias municipales permanezcan confinadas a instrumentos de renta fija o equivalentes a efectivo. Estas restricciones están diseñadas para proteger el dinero público de riesgos excesivos, sin dejar espacio para la volatilidad asociada con las criptomonedas.
El Ministerio de Asuntos Municipales de la provincia, por su parte, aclaró que ni la Carta de la Comunidad ni la Carta de Vancouver reconocen las criptomonedas como formas legítimas de phace o activos de reserva elegibles para los municipios. Más que una cuestión de desacuerdo político o preferencia, el problema surge directamente de las limitaciones legales. Sin enmiendas al marco legal existente, ninguna decisión tomada por el Consejo de la Ciudad podría autorizar la adición de Bitcoin a las reservas municipales de Vancouver.
Citándose en el resultado de la revisión legal, el personal de la ciudad recomendó que la propuesta de iniciativa de reserva de Bitcoin—primero planteada a principios de 2024—fuera retirada por motivos de imposibilidad legal. La cancelación formal de la iniciativa está programada para ser votada durante la sesión del consejo del 10 de marzo.
Un Único Resquicio en las Regulaciones
El dictamen legal destacó una excepción limitada: técnicamente, la ciudad de Vancouver puede aceptar Bitcoin como método de phace para tarifas e impuestos, siempre que cualquier Bitcoin recibido se convierta inmediatamente en dólares canadienses y se deposite directamente en las cuentas de la ciudad. En otras palabras, mientras la ciudad puede ofrecer la opción de pagar con Bitcoin, no está permitida a mantener ninguna moneda digital en reserva, solo moneda fiduciaria, según lo dictado por los estatutos provinciales.
Esta excepción, sin embargo, no resulta en ninguna exposición real a Bitcoin para la ciudad. En cambio, otorgaría a Vancouver poco más que una reputación simbólica de “crypto-amigable”, ya que el uso de Bitcoin se limita a un servicio de conversión más que a una custodia o inversión genuina. Se espera que el estado futuro de esta opción, y si el alcalde Ken Sim u otros funcionarios de la ciudad seguirán este estrecho camino (o abandonarán la iniciativa por completo), se aclare después de la reunión del consejo del 10 de marzo.
Contrastes con Enfoques Internacionales
El contexto legal rígido de Vancouver contrasta marcadamente con los desarrollos recientes en otras partes del ámbito de los activos digitales. En la misma semana, estados de EE.UU. como Wyoming avanzaron con planes para asignar fondos estatales a fondos de tesorería de Bitcoin, e Indiana aprobó medidas que permiten que los fondos de pensiones mantengan Bitcoin. Mientras tanto, también se reportaron esfuerzos para establecer reservas estratégicas de Bitcoin a nivel federal en los Estados Unidos.
La principal divergencia no se trata simplemente de la actitud regulatoria, sino de los marcos legislativos subyacentes. En varios estados de EE.UU., regímenes regulatorios más flexibles ahora tratan los activos digitales como instrumentos invertibles para entidades públicas. Los gobiernos locales canadienses, por el contrario, permanecen sujetos a estatutos más estrictos que excluyen las criptomonedas. Para Vancouver, el verdadero obstáculo no es el entusiasmo o la iniciativa, sino los límites de la jurisdicción local y provincial.


