El gobierno federal canadiense ha introducido una prohibición integral sobre las donaciones políticas realizadas a través de criptomonedas, con el objetivo de aumentar la transparencia en la financiación de campañas en todo el país. A pesar del uso relativamente limitado de activos digitales en la recaudación de fondos políticos hasta la fecha, la medida está diseñada para prevenir que las criptomonedas sean utilizadas como vehículo para contribuciones inrastreadas o anónimas. La nueva prohibición es parte de la Ley de Fortalecimiento y Protección de la Democracia (Proyecto de Ley C-25), presentada el 26 de marzo.
El alcance y la motivación detrás de la legislación
El Proyecto de Ley C-25 extiende la prohibición no solo a las criptomonedas, sino también a otros métodos de phace difíciles de rastrear, como transferencias bancarias y tarjetas prepagadas. El objetivo central es garantizar que todas las donaciones políticas y de campaña puedan ser monitoreadas de cerca, mejorando la transparencia y la trazabilidad de las finanzas de campaña.
Desde 2019, las donaciones políticas realizadas con criptomonedas en Canadá han sido tratadas administrativamente como activos no monetarios. Sin embargo, ninguno de los principales partidos políticos aceptó públicamente donaciones en cripto en las elecciones federales de 2021 o las próximas de 2025. También ha habido poca divulgación por parte de los partidos con respecto a sus posturas sobre contribuciones de activos digitales. Tales donaciones no han ganado tracción dentro del sistema convencional de finanzas políticas de Canadá, en gran parte porque no otorgan a los donantes un recibo fiscal, un incentivo clave para muchos contribuyentes.
A raíz de las elecciones de 2022, el Director Electoral Principal pidió regulaciones más estrictas sobre las contribuciones políticas basadas en criptomonedas en un informe oficial posterior a las elecciones. Entre las recomendaciones se encontraba la eliminación de una regla que permitía que algunas contribuciones menores a 200 dólares canadienses se consideraran de valor cero. Para noviembre de 2024, el Director Electoral Principal había aclarado más las preocupaciones, enfatizando que la naturaleza parcialmente anónima de las criptomonedas dificultaba cada vez más la identificación de los donantes, y concluyendo que era necesaria una prohibición total de tales donaciones.
Aplicación y sanciones bajo la nueva ley
Las nuevas disposiciones del Proyecto de Ley C-25 evocan medidas similares en el anterior Proyecto de Ley C-65, que no logró convertirse en ley cuando el Parlamento fue suspendido a principios de 2025. A diferencia de su predecesor, el proyecto de ley actual ha pasado ahora su primera lectura en la Cámara de los Comunes y avanza en el proceso legislativo.
Una vez promulgada, cualquier contribución política realizada utilizando los métodos de phace prohibidos, incluidas las criptomonedas, debe ser reembolsada, destruida o convertida en efectivo y los ingresos enviados al gobierno dentro de los 30 días. El proyecto de ley introduce sanciones administrativas estrictas: las personas que violen la ley pueden enfrentarse a multas de hasta el doble del monto donado, mientras que las entidades legales podrían estar sujetas a una multa adicional de hasta 100,000 dólares canadienses.
Las preocupaciones sobre la transparencia de la financiación política no son exclusivas de Canadá. Recientemente, el gobierno del Reino Unido instituyó una prohibición temporal sobre las contribuciones políticas realizadas con criptomonedas, citando los riesgos de ofuscación de financiación extranjera inherentes a los activos digitales.
En contraste, Estados Unidos ha permitido donaciones de criptomonedas a campañas electorales desde 2014, con la Comisión Federal de Elecciones emitiendo directrices detalladas para aclarar los requisitos de informes para las entidades políticas que reciben tales donaciones.
A medida que continúan las deliberaciones parlamentarias sobre la nueva legislación en Canadá, muchos observadores creen que la adopción de este proyecto de ley desempeñará un papel influyente en la configuración del futuro de las criptomonedas en el panorama financiero político del país.


